Jordania es un país pequeño, y no es necesario disponer de muchos días para ver los destinos principales. En una semana se puede ver todo, pero nosotros decidimos ir más días para hacer un recorrido más tranquilo. En total estuvimos 11 días. En este itinerario se podrían añadir algunos lugares más como la Reserva Natural de Dana, los Castillos del Desierto, Betania, Ma’in Hot Springs o Áqaba.
Algo que tuvimos que tener en cuenta a la hora de planificar la ruta, es Petra by Night. Ya que solo se hace los lunes, miércoles y jueves. Nosotros cuadramos para que nuestra primera visita a Petra fuera a través de este espectáculo, pero luego nos llevamos un chasco, que ahora contaremos.
Día 1: llegada a Ammán
Para llegar a Ammán compramos unos vuelos muy baratos que encontramos con Ryanair. Estos vuelos salían desde Milán Bérgamo y nos costaron 10€ cada uno ida y vuelta. En cuanto los vimos no nos lo pensamos, y los compramos, sin mirar vuelos de Málaga a Milán, así que cuando nos pusimos a buscar estos vuelos, vimos que no coincidían los horarios y eran caros. Al final, encontramos unos vuelos por 38€ cada uno ida y vuelta desde Sevilla a Milán.
Por lo tanto, nuestro viaje empezó el día 18 de junio yendo de Málaga a Sevilla en nuestro coche. Lo dejamos los 11 días en el parking DDIMO que es el que está más cerca del aeropuerto por 39€.
Una vez en el aeropuerto de Sevilla, tuvimos que esperar un poco más de la cuenta, porque el vuelo iba con retraso, llegamos a Milán sobre las 00:00, una media hora más tarde de lo previsto. El vuelo hacia Ammán salía a las 06:50, así que «dormimos» allí mismo. El aeropuerto de Milán Bérgamo no es nada bueno para pasar la noche.
Y por fin, después de un vuelo no muy largo, llegamos a Ammán, sobre las 12:00h, con un poco de retraso también, porque algunos pasajeros tuvieron problemas con toda la documentación que pedían debido a las restricciones de entrada a Jordania por el COVID-19.
Una vez que aterrizamos en el aeropuerto internacional Queen Alia de Ammán, lo primero que hicimos fue ir a un cajero para sacar dinero con la tarjeta Bnext. Los cajeros se encuentran a mano derecha según sales, y hay tres bancos diferentes. Primero, comprobamos la comisión que cobra caja cajero, aunque luego Bnext nos la devolvía. El que menos comisión cobra es ARAB BANK que son unos 4JOD/5€ por retirada. La cuestión es que tuvimos problemas para sacar dinero, estuvimos intentándolo un buen rato en todos los cajeros, y siempre nos daba error. Al final, una de las veces pudimos sacar 250JOD/299€ en ARAB BANK. A lo largo del viaje, nos dimos cuenta que solo podíamos sacar esa cantidad como máximo al día. Para pagar con la tarjeta no tuvimos tantos problemas, solo nos la denegaron en una gasolinera, pero os aconsejamos llevar siempre dinero en efectivo y otras tarjetas como la de vuestro banco y la N26, por ejemplo.
Ya con el dinero sacado, fuimos a comprar una tarjeta SIM. Hay varios puestos de diferentes compañías en frente de los cajeros, nosotros la compramos en el puesto de ZAIN. Nos costó 21JOD/25€ con 20GB.
Y por último, fuimos a recoger el coche que habíamos alquilado a través de Rentalcars, con la compañía Dollar. Nos dieron un Chevrolet automático.
Y ahora sí, aquí empezaba nuestro viaje por Jordania 🙂
Del aeropuerto fuimos directamente al hostel que teníamos reservado, se llama Layaali Amman Hostel y está muy bien ubicado, justo en frente del Teatro Romano. De hecho, nuestra habitación tenía un balconcito con vistas a él. Cogimos una habitación doble con desayuno por 26€ la noche. Nos gustó bastante porque está limpio y las camas son muy cómodas. El coche lo aparcamos en un parking público que hay muy cerca, y no lo movimos más hasta el día siguiente porque conducir por la capital es una locura, y por cierto, cruzar por las calles andando también.
Después de dejar las cosas en el hostel, salimos a conocer un poco del centro de Ammán. Fuimos andando hacia la zona del Downtown y paramos a comer en el conocido restaurante Hashem. Este restaurante solo sirve entrantes o mezzes como se les llama allí. Estos entrantes son hummus, baba ganoush, falafel y algún que otro más que no probamos. También tienen patatas fritas. El hummus de aquí fue uno de los mejores de todo el viaje. Nosotros pedimos dos refrescos, hummus, falafel, baba ganoush y patatas fritas y nos gastamos 8JOD/ 9,5€.
Ya con un poco más de energía, subimos hacia la calle Rainbow Street pero, de día no tiene mucho ambiente, es mejor dar un paseo por la noche. Después volvimos a la zona del Downtown y vimos de camino al hostel la Mezquita Al-Hussein o Grand Husseini Mosque por fuera, ya que no está permitido entrar.
Como ya no podíamos más con nuestros cuerpos, decidimos irnos al hostel a descansar. La terracita de nuestra habitación no es gran cosa, pero las vistas que tiene son muy buenas.
Para cenar bajamos y compramos un par de shawarmas en uno de los locales que hay en la misma calle del hotel. Nos costaron 3JOD/3,5€.
día 2: Visita a Jerash y noche en Madaba
Nuestro segundo día en Jordania empezó con la visita a una de las ciudades romanas más importantes y mejor conservadas de Oriente Medio, Jerash. Desde Ammán tardamos en llegar unos 50 minutos. A medida que vas alejándote de la capital, hay un poco menos de tráfico pero, aún sigue siendo caótico. Antes de coger el coche hacia Jerash, desayunamos en el hotel (un desayuno buffet muy básico con huevos cocidos, hummus, falafel, khubez que es pan árabe, mermelada, té y zumo) y compramos una botella de agua grande en un pequeño supermercado que hay en la misma calle del hostel en dirección al parking. La botella nos costó 0,35JOD/0,4€.
En la zona arqueológica de Jerash no hay mucha sombra, así que fuimos por la mañana temprano para evitar las horas de más calor. Llegamos allí sobre las 9:00 y aparcamos en el Jerash Visitor Car Parking, un parking público que está justo en la entrada.
Antes de entrar a la zona arqueológica pasas por un edificio, dónde hay aseos, puestos con souvenirs y un puesto para comprar bebidas. Una vez que sales, lo primero que encuentras es el Arco de Adriano. La entrada a la zona arqueológica de Jerash está incluida en la Jordan Pass, el código QR, o el PDF, tienes que enseñarlo en un puestecito que hay antes de pasar por la puerta sur. En esa zona también hay un centro de visitantes dónde poder coger un mapa.
Los lugares que más nos gustaron fueron la Plaza Oval y los dos teatros. En recorrerlo todo tardamos unas 3 horas, yendo tranquilamente y parando a hacer fotos.
Antes de irnos, tuvimos que volver a comprar agua. Nos paramos en un restaurante que hay en la zona del Centro de Visitantes y la botella grande nos costó 1JOD/1,2€.
Después conducimos hasta Madaba. Desde allí tardamos en llegar 1h 30 minutos aproximadamente, haciendo una parada para echar gasolina. Llenar el tanque nos costó 23JOD/27€. En esta ciudad nos alojamos en el Queen Ayloa Hotel&Restaurant, el dueño nos estaba esperando en la puerta y nos recibió muy amablemente. En el hotel solo estábamos alojados nosotros y una chica italiana, así que nos dio las llaves de la entrada. La ubicación es excelente, está en el mismo centro de la ciudad y todo queda a mano, lo malo es que el hotel estaba muy sucio en general, incluidas habitaciones y sábanas. Este hotel ha estado cerrado mucho tiempo por el COVID y lo abrieron pocos días antes de ir nosotros. Reservamos una habitación doble con desayuno, pero al haber tan poca gente nos dio una con baño privado la noche. La habitación doble nos costó 19€ la noche con desayuno.
Llegamos sobre la hora de comer, así que le preguntamos al dueño dónde podíamos ir. Nos recomendó un restaurante que había justo en frente, vimos que tenía buenas opiniones en TripAdvisor, así que fuimos pero no nos gustó mucho. Nos pareció caro y además, hubo algún plato que no nos gustó, como el tabbouleh.
El restaurante se llama Haret Jdouna. El camarero que nos atendió no fue muy simpático y luego tampoco pudimos pagar con tarjeta, así que nos fuimos un poco decepcionados. Nos pedimos de entrantes kubbeh (una especie de croquetas) y tabbouleh (ensalada árabe) y de platos principales mansaf, y pollo con patatas y especias. Excepto el tabbouleh, lo demás estaba bueno pero no recomendamos ir.
Después de comer, fuimos a conocer un poco el centro de Madaba. Primero, entramos en la Iglesia Ortodoxa de San Jorge, conocida por el mosaico que tiene en su interior. La entrada no está incluida en la Jordan Pass, cuesta 1JOD/1,2€ por persona.
Al salir, fuimos a ver la mezquita más importante de Madaba, la Mezquita del Rey Hussein. Unos chicos que estaban por allí nos invitaron a entrar, las mujeres tenemos que ponernos una túnicas que hay dentro.
Y luego paseando, nos encontramos con el parque arqueológico de Madaba que está incluido en la Jordan Pass y decidimos entrar. En él se pueden ver varios mosaicos que están muy bien conservados. De hecho, en la entrada está expuesto en una pared, el mosaico llamado «Machaerus Mosaic» del siglo I que es el resto de mosaico más antiguo del país.
Para acabar el día teníamos pensado subir al campanario de la iglesia de la decapitación de San Juan Bautista y tomarnos un refresco y una cerveza en el Bawabit Madaba.Y eso hicimos, con un descanso previo en el hotel.
Sobre las 19:00 fuimos a la iglesia, llegamos justo cuando acababa la misa del domingo. Esperamos en la puerta un poco a que todo el mundo saliera, y un hombre que se nos acercó a saludarnos, nos dijo por donde teníamos que subir al campanario. Hay que llegar hasta la zona dónde esta el altar de la iglesia y a mano derecha hay una puerta, después hay un pasillo y otra puerta a la derecha que va directa al campanario.
Las escaleras para subir dan un poco de miedo la verdad, o por lo menos a nosotros nos dio, sobre todo al bajar porque hay partes dónde son muy empinadas y estrechas, y a veces hay que agacharse porque hay vigas por medio. Una vez arriba, hay que salir por una puertecita pequeña, pero ojo porque si tienes vértigo lo mismo no te atreves ni a salir. O será nosotros que somos unos miedicas. Aún así, las vistas desde arriba hacia la Mezquita del Rey Hussein son chulas.
Si tenéis pensado subir al campanario por la tarde, recomendamos ir un poco antes porque en teoría la iglesia cierra a las 19:00. Nosotros por un momento al bajar pensábamos que nos habían cerrado porque habían apagado las luces de las escaleras y todo, pero no, estaban fregando la iglesia aún, por suerte.
Después de esa aventurilla para subir al campanario, fuimos a relajarnos al Bawabit Madaba.
Habíamos leído que allí se podía probar la cerveza local, llamada Karacale, ya que en Madaba gran parte de la población es cristiana, así que allí hay algunas tiendas y bares dónde si que venden cerveza, pero ese día no tenían (vaya por Dios). Así que, pedimos una coca cola y un zumo natural de frutas. Nos costó 5JOD/6€.
Por último, fuimos a cenar a un local de shawarmas que hay justo en frente de la Iglesia de San Jorge, dos menús nos costaron 8JOD/9,5€.
Día 3: Monte Nebo y día en el Mar Muerto
Este día nos despertamos temprano y desayunamos en el hotel. Al igual que el día anterior, el desayuno era muy básico.
Después de desayunar, fuimos a sacar dinero al ARAB BANK, ya que en el Mar Muerto, que era nuestra siguiente parada no hay cajeros. Aunque, luego vimos que en nuestro hotel y en un centro comercial que hay cerca había uno. Pero, aún así creemos que es mejor llevar dinero en efectivo suficiente porque no sabemos si funcionaban bien. Una vez que sacamos dinero, fuimos a pagarle al dueño del hotel en efectivo porque allí no se podía pagar con tarjeta. Nos despedimos de él y pusimos rumbo al Monte Nebo.
Este Monte está muy cerca de Madaba, a unos 10 kilómetros, así que en unos 20 minutos estábamos allí. Tiene una zona dónde se puede dejar el coche en la entrada, y no tuvimos problemas para aparcar porque cuando nosotros llegamos no había nadie. Eran alrededor de las 9:00.
Para entrar al Monte Nebo, hay que tener en cuenta que tanto hombres como mujeres, deben llevar hombros y rodillas tapados. Aunque, Jose llevaba un pantalón que llegaba justo a la rodilla y no le dijeron nada. La entrada no está incluida en la Jordan Pass y cuesta 3JOD/3,6€ por persona.
El Monte Nebo, es un lugar de gran importancia religiosa, ya que según la Biblia es desde dónde Moisés vio la Tierra Prometida y dónde está enterrado el Profeta, aunque de esto no hay constancia. A parte, desde ahí hay vistas al Valle del Jordán y al Mar Muerto. También, se puede ver el «The Brazen Serpent Monument», la Basílica de Moisés y un museo.
Una vez visitado el Monte Nebo, fuimos en dirección al Mar Muerto. Unos kilómetros más adelante paramos para hacer algunas fotos y ya seguimos hasta llegar al Dead Sea Panorama Complex.
Este trayecto tiene unas vistas muy bonitas, y no es muy largo. Desde el Monte Nebo hasta el Dead Sea Panorama Complex son unos 45 minutos en coche. Una vez que llegamos, pagamos la entrada desde el mismo coche y nos abrieron una barrera para poder entrar. Esta entrada no está incluida en la Jordan Pass. Una vez pagada la entrada, aparcamos el coche en el parking gratuito, y fuimos directamente a ver la vistas que hay al Mar Muerto. Desde ahí arriba se ve prácticamente entero.
También hay un museo, pero nosotros no llegamos a entrar y un restaurante. Después de estar un rato contemplando las vistas, bajamos y nos fuimos al nuevo alojamiento.
El hotel que elegimos para quedarnos en el Mar Muerto, fue el Dead Sea Spa Hotel. Antes de reservar este alojamiento, tuvimos dudas sobre si quedarnos en un resort o no porque son muy caros, pero la otra opción era alojarnos en Madaba y hacer una visita al Mar Muerto por libre y no nos convencía mucho. Preferimos quedarnos en un resort y disfrutar de sus instalaciones y de la playa privada de este. Una vez allí, nos alegramos mucho de haber tomado esta decisión. Este resort nos costó 70€ la noche con desayuno, que para el precio medio del alojamiento en Jordania es caro, pero si se compara con el precio de los demás resorts está bastante bien.
Lo mejor sin duda, son sus piscinas. Si vas a Jordania en verano, te recomendamos que te alojes allí y pases la tarde relajándote en ellas y bañándote en el Mar Muerto.
Nosotros nada más llegar, nos fuimos a darnos un baño en una de sus piscinas y luego fuimos a la playa privada para flotar en el Mar Muerto y embadurnarnos en lodo.
Estábamos tan a gusto allí, que para comer decidimos ir al bar de la piscina. Además, por los alrededor tampoco hay muchas opciones, así que no nos complicamos. Pedimos una hamburguesa, un sándwich de pollo y dos refrescos y nos costó 25JOD/30€.
El resto del día fue de relax en el hotel hasta la hora del atardecer. Sobre las 18:00 nos fuimos al bar de la piscina a probar la cerveza local carakale, ya que allí se puede tomar pero es muy cara. Cuesta 5,5JOD/7€.
Después decidimos bajar a la playa sobre las 18:30 para bañarnos mientras veíamos el atardecer pero nos llevamos un chasco porque nos dijeron que estaba cerrado. No sabíamos que cerraban el acceso a las 18:30, así que intentamos ir a otro lado a ver el atardecer pero acabamos viéndolo desde la carretera, no nos dio tiempo a encontrar un sitio guay.
Para cenar fuimos a un local de shawarma que hay en el centro comercial Samarah Mall. Se llama Al – Rawnaq y nos pedimos un menú que incluía bebida, patatas y un shawarma y aparte un shawarma solo. Todo nos costó 7JOD/8,37€.
día 4: Barranquismo en Wadi Mujib y descanso en el Mar Muerto
Este día nos levantamos nerviosos porque íbamos a hacer por primera vez barranquismo en Wadi Mujib, y la verdad que nos daba un poquito de miedo. Antes de irnos del resort, aprovechamos que abrían pronto las piscinas para darnos un baño, después del desayuno.
Por cierto, el desayuno de este hotel está bastante bien, tiene mucha más variedad y eso que nosotros no tuvimos el buffet completo por el COVID, pero nos gustó bastante.
Sobre las 10:00 ya estábamos en la entrada del Mujib Adventure Center, tardamos muy poco en llegar desde el resort porque está muy cerca. Antes de empezar el Siq trail, que es el más «fácil», pagamos la entrada que nos costó 21JOD/25€ por persona. Luego nos cambiamos, guardamos todas las cosas en el coche, dejamos la llave en la recepción y fuimos a ponernos los chalecos. Es obligatorio llevarlos durante todo el recorrido, además, luego comprábamos que en algunos tramos no venían nada mal.
Nosotros decidimos no contratar un guía, así que una vez puestos los chalecos empezamos el recorrido. El principio del trayecto es fácil, ya que el río no lleva mucha agua, por lo menos cuando nosotros fuimos, y muy bonito.
Durante todo el camino fuimos solos, nada más había una pareja que empezó antes que nosotros y nos cruzamos con ellos cuando volvían. Lo que si había eran trabajadores que nos ayudaron a pasar por los tramos que eran más complicados.
Para ser sinceros, hubo tramos que nos costaron. De hecho, por un momento dudamos si seríamos capaces de llegar al final. En este tramo por ejemplo, la corriente era muy fuerte y nos costó pasar, y encima luego había que escalar por la roca ayudándote de las cuerdas, pero yendo despacio al final lo conseguimos.
Cada tramo complicado que superábamos nos daba más subidón y lo estábamos disfrutando muchísimo.
El trayecto no es muy largo, y aunque nos costó un poco, al final llegamos a la cascada que es dónde acaba el recorrido, ya que la vuelta se hace por el mismo sitio.
La vuelta la disfrutamos aún más, ya que es más fácil porque vas a favor de la corriente y además, tiene una parte en la que te tiras por la roca como si fuera un tobogán.
En definitiva, fue una experiencia super guay que disfrutamos un montón. Lo sufrimos un poquito pero volveríamos a repetir sin ninguna duda, así que te animamos a que la hagas.
Tardamos en hacer el trail unas 2h 30 minutos. Nos quitamos la ropa mojada y nos fuimos al siguiente alojamiento que lo teníamos a 5 minutos de la entrada. Este alojamiento fue otro capricho que nos dimos en el viaje. Se llama Mujib Chalets y lo reservamos porque teníamos tiempo para poder descansar y seguir disfrutando del Mar Muerto, después de hacer el trail.
Los chalets, la verdad es que necesitan un poco de reforma por fuera porque para el precio que se paga por noche, están un poco descuidados. Nos costó 81€ la noche con desayuno. Imaginamos que el haber estado cerrados durante la pandemia tiene bastante que ver. Sin embargo, por dentro estaba limpio y las camas eran bastante cómodas. El baño no estaba mal, lo mejor era la ducha con vistas al Mar Muerto, aunque el cristal del chalet en el que estábamos nosotros estaba bastante sucio. En el porche, antes tenían una hamaca, pero ahora no están. No sabemos si las volverán a poner más adelante.
Lo mejor es el lugar dónde están, todos los chalets tienen vistas al Mar Muerto, y además hay un acceso directo a él.
Este día comimos un picoteo que teníamos en el porche del chalet, y después nos fuimos en busca de formaciones de sal, ya que por esta zona del Mar Muerto es dónde están las mejores. Nosotros paramos aquí:
Dejamos el coche en un ensanche que había en la carretera y bajamos hasta la orilla andando.
De vuelta en el hotel, descansamos un poco y bajamos a disfrutar hoy sí, de la puesta de sol mientras nos bañábamos en el Mar Muerto.
Esa noche cenamos en el hotel, ya que por allí cerca no había nada. La cena la contratamos cuando hicimos el check-in y quedamos en que nos prepararían la cena sobre las 20:30. Nos pusieron un montón de comida y todo estaba muy bueno. Nos costó 28JOD/34€
Día 5: Castillo de Karak, Little Petra y Petra by Night
Hoy iba a ser un gran día. Por fin, íbamos a conocer otra Maravilla del Mundo, la Ciudad de Petra. Antes de dejar el hotel, fuimos a desayunar y al igual que en el resto de los alojamientos, nos pusieron hummus, algo de queso, mantequilla, mermelada, y esta vez, una tortilla también. Creemos que antes el desayuno era buffet pero por el COVID ahora no lo es.
Para visitar Petra, teníamos que ir a Wadi Musa, que es el lugar más cercano dónde alojarse. De camino, hicimos dos paradas antes. La primera fue el Castillo de Karak, a unos 53 kilómetros desde el hotel. Tardamos unos 50 minutos en llegar y aparcamos en la calle que hay al lado de la entrada. Este castillo está situado en una de las colinas más altas de la ciudad de Karak y es uno de los tres castillos más grandes de la región. Fue construido por los Cruzados y tiene una mezcla de estilos europeo, bizantino y árabe. Lo que mejor se conservan son sus pasadizos subterráneos. La entrada está incluida en la Jordan Pass.
La segunda parada fue Little Petra o Siq Al-Barid. Se trata de un yacimiento arqueológico que también forma parte del parque arqueológico de Petra y está ubicado a unos 8 kilómetros al norte de este.
Llegamos sobre las 14:00 y estábamos solos. Dejamos el coche en la esplanada que hay en la entrada y nos fuimos a verla. La entrada es gratuita.
Nada más entrar hay una tumba excavada en la roca, y aunque es pequeña, ya empezamos a alucinar solo con eso.
Después seguimos caminando por el cañón al-Barid, y viendo e imaginando como era la vida de los nabateos en ese lugar hace tantos años.
Cuando llegamos al final de cañón, subimos unas escaleras que hay, que a decir verdad, no están en muy buen estado para ver las vistas desde allí. Y lo cierto, es que las vistas tampoco nos parecieron demasiado espectaculares.
Tras unos 40 minutos de visita, nos fuimos a comer. El restaurante que elegimos fue el Reem Beladi Restaurant. La comida está buena y hay variedad. Además, los platos son económicos. Nos pedimos pollo a la barbacoa y dos refrescos y nos gastamos 13JOD/15,5€, dejando algo de propina. Además, el dueño es muy amable, y nos invitaron a los entrantes y al terminar de comer nos puso unos duces árabes que estaban muy buenos. Así que, muy recomendable, de hecho nosotros repetimos.
Después de la comilona, paramos en un supermercado a comprar agua y algo de picoteo. Por cierto, si vais en verano a Jordania, os aconsejamos buscar alojamientos que tengan nevera. Se agradece mucho tener agua fresquita.
Nuestro alojamiento en Wadi Musa fue el Ata Ali Hotel. Nos costó 26€ la noche con desayuno. Este hotel está ubicado en la zona alta y tiene una terraza con unas vistas increíbles a Petra, desde dónde se puede disfrutar de un bonito atardecer. Lo recomendamos en caso de que tengas coche para desplazarte, ya que si no tendrás que subir cuestas cada vez que quieras llegar allí. Las habitaciones son grandes, están limpias y las camas son cómodas. Cuando llegamos, nos recibió el dueño y nos invitó a café. Estuvimos charlando un rato con él y nos dio un mapa de Petra, para aconsejarnos como hacer la visita.
Después, nos fuimos a ducharnos y a descansar un rato hasta que fuera la hora de irnos a ver el espectáculo de Petra by Night.
Teníamos muuuuchas ganas de conocer Petra, y además nos hacia mucha ilusión verla por primera vez de esta forma, peeeero nos llevamos un gran chasco. Sobre las 19:15 fuimos al centro de visitantes para comprar las entradas, y nos dijeron que por el COVID no se estaba haciendo, así que nos desilusionamos mucho. Es lo malo que tiene viajar en pandemia. Aunque, al día siguiente lo agradecimos, ya que había mucha menos gente visitando esta Maravilla del Mundo.
Con toda la pena, nos volvimos al hotel, pero al ver este atardecer se nos paso un poquito.
Día 6: Visita a Petra
Y llegó uno de los días más esperados del viaje. La desilusión que nos llevamos ayer, hoy ya había desaparecido. Nos levantamos muy temprano, casi sin costarnos trabajo, nerviosos e ilusionados. Hoy íbamos a poder conocer otra Maravilla más.
A pesar de que teníamos el desayuno incluido, no fuimos a desayunar porque salimos del hotel sobre las 5:30. Aparcamos el coche en un parking gratuito que hay cerca del centro de visitantes y fuimos directamente a la entrada de los tornos que va hacia el Siq. Error. El primer día que se visita Petra hay que ir al centro de visitantes primero porque a pesar de tener las entradas incluidas en la Jordan Pass, hay que recogerlas físicamente, y enseñar el pasaporte.
En teoría, el centro de visitantes abre a las 6:00 pero allí se toman las cosas con calma y hasta las 6:15 no apareció nadie. Al llegar estábamos solos, pero en ese rato que tuvimos que estar esperando llegaron una chica estadounidense y un grupo de tres asiáticos. Fuimos los primeros en recoger las entradas, así que entramos e hicimos el recorrido hasta el Tesoro solos, disfrutando del momento y de la tranquilidad que se respiraba. Bueno, solos solos no, tuvimos un acompañante hasta llegar al Monasterio
El recorrido desde el inicio del Siq hasta el Tesoro es de unos 15 minutos. A nosotros se nos hicieron eternos, porque cada vez nos poníamos más nerviosos y nunca llegábamos. Pero lo estábamos disfrutando mucho porque el Siq es una pasada.
Pero todo recorrido tiene un fin, y este acaba así…
Por fin estábamos delante de esta maravilla, El Tesoro de Petra. A pesar de haberlo visto un montón de veces en fotos, nos impresionó mucho, verlo en persona es otra historia. Tuvimos la suerte de disfrutarlo un rato nosotros solos, y fue una pasada. Sin ninguna duda, recomendamos madrugar porque aún no le da mucho el sol y sobre todo, porque verlo con mucha gente le quita encanto. Eso sí, por muy pronto que vayas habrá beduinos que desde que entres te estén ofreciendo subir a los miradores.
Después, aprovechamos que era temprano y no hacía aún mucho calor para ir hasta el Monasterio que es lo que está mas lejos desde el Tesoro. Desde allí hasta el inicio del trail que hay que hacer para empezar a subir al Monasterio, son unos 40 minutos. Este recorrido no se hace pesado porque es en llano y además vas pasando por la Calle de las Fachadas, el Teatro, las Tumbas Reales, la Avenida de las Columnas, El Gran Templo y el Templo Qasr al-Bint.
El trail para subir se llama Ad-Deir (Monastery) Trail, empieza a la altura del Restaurante Crown Plaza Basin y la mayoría del camino son escalones de roca, hay más de 800, así que la subida dependiendo de la forma física de cada uno puede hacerse más o menos durilla. Nosotros tardamos en subir unos 40 minutos.
Una vez que llegamos arriba, alucinamos más si cabe que con el Tesoro, ya que el Monasterio es aún más grande. Así que, aunque cueste un poco subir, ve. Es otra de las joyas de la ciudad de Petra, sin lugar a dudas. Para verlo, puedes subir a alguno de los miradores que hay en las rocas de enfrente. Nosotros subimos a dos alturas diferentes.
Lo siguiente que hicimos este día fue pegarnos otra paliza para subir a dos de los cuatro miradores que hay para ver el Tesoro. Fuimos hasta la zona de las Tumbas Reales que es desde dónde empieza el Al-Kubtha trail. Este trail lleva hasta estos dos miradores.
Empezamos a subir sobre las 12:30 y entre el calor que hacia ya y el cansancio de haber subido justo antes al Monasterio, nos costó un poco. Realmente, el peor tramo es la subida de escaleras, ya que después es un camino de tierra. Es subirlas todas tardamos unos 15 minutos, así que tampoco es tanto.
Cuando nosotros llegamos al mirador 2, la zona de la roca dónde estaba la alfombra estaba cerrado, así que hicimos algunas fotos desde las rocas que había alrededor. Y después seguimos hasta el mirador 3 que para nosotros es el mejor junto con el mirador 1. Desde el mirador 2 está a unos 5 minutos. Para ver las vistas al Tesoro desde este mirador, hay que entrar a un puesto beduino. Es gratuito, aunque venden bebidas, y hay carteles dónde invitan a comprarlas para ayudar. Nosotros compramos dos botellas de agua pequeñas porque habíamos gastado ya la nuestra y teníamos mucha sed, y nos clavaron 2 JOD/2,4€ por cada una de ellas.
Al bajar tuvimos que pararnos otra vez a comprar agua, esta vez una botella de agua grande por 2JOD/2,4€. La compramos en un puesto que hay muy grande en la zona de las Tumbas Reales, tiene unos asientos y estuvimos allí un buen rato hablando con el dueño y descansando, antes de volver a la plaza del Tesoro, esta vez con bastante más gente que por la mañana.
Nos sentamos en unos bancos que hay allí frente al Tesoro y nos comimos unos sándwiches que llevamos hechos. Nos quedamos una hora más por allí hablando con algún que otro beduino y observando como intentaban conseguir turistas para subirlos al mirador, y ya nos fuimos a descansar, y a ver el atardecer desde la terraza del hotel. Después salimos a cenar al Beit Al-Barakah Restaurant. Pedimos dos refrescos, maqluba, y un menú de shawarma y nos invitaron a los entrantes, y a natillas árabes de postre con té. Todo nos costó 20JOD/24€ dejando algo de propina. Es un poco más caro que el otro pero nos gusto mucho también.
Día 7: Visita a Petra
Este día lo empezamos también con un buen madrugón, entramos a Petra incluso un poco antes de las 06:00, ya que al ser el segundo día pudimos ir directamente a la entrada que va hacia el Siq sin pasar por el centro de visitantes.
Y si el día anterior estuvimos un rato solos, este día estuvimos más. Pudimos estar haciéndonos fotos tranquilamente y disfrutando por última vez del Tesoro en silencio.
Lo siguiente que hicimos fue subir hacia el Altar de los Sacrificios, el punto más alto de la ciudad. Para llegar hasta allí hay que subir por el High Place of Sacrifice Trail (marcado en color naranja en el mapa). Este trail es bastante largo así que nosotros no lo hicimos entero. Subimos por la escaleras que hay justo detrás de los baños que están entre la Avenida de las Fachadas y el Teatro y cuando terminó el tramo de escaleras, andamos hacia la derecha para llegar al Altar de los Sacrificios. La verdad es que no tiene mucho que ver, lo mejor son las vistas desde allí arriba.
Como era temprano, sobre las 7:30, subir nos costó pero al no hacer calor lo llevamos mejor, tardamos unos 40 minutos. Lo que si nos costó fue encontrar el mirador 4. Para llegar hasta él, volvimos al punto dónde nos desviamos hacia la derecha, y esta vez seguimos hacia la izquierda, estuvimos un rato con maps.me intentando llegar y aunque tardamos casi una hora, al final llegamos. Ese mirador tenía el acceso cerrado desde la plaza del Tesoro, así que no había nadie.
Sobre las 11:30 ya estábamos de vuelta en la plaza del Tesoro. Y nos quedaba subir a un mirador más. El más fácil de todos y el que está más cerca del Tesoro. A este se accede directamente desde la propia plaza y en menos de cinco minutos estás arriba. El problema es que cuando nosotros fuimos, los beduinos pedían dinero para subir hasta allí. Nos decían que eran guías oficiales y que los turistas teníamos que subir con ellos, ya que estaba prohibido para nosotros el subir por nuestra cuenta. Nosotros sabíamos que era mentira, así que no íbamos a pagarles. Esperamos un buen rato allí porque nos daba cosa subir, pero no queríamos irnos sin hacerlo. Al rato, vimos que un grupo de turistas locales llamó a la policía para echarlos, así que provechamos cuando ellos subieron y fuimos detrás. Los beduinos al vernos se enfadaron mucho y empezaron a gritarnos pero no tuvieron más remedio que aguantarse porque lo que hacen no es legal. De hecho, luego cambiaron totalmente de actitud y uno de ellos no dio 1JOD para que se lo diéramos a su compañero cuando llegáramos arriba. Algo que no entendimos muy bien.
Y aquí dimos por terminada nuestra visita a Petra.
Eran ya alrededor de las 14:00, así que fuimos a comer de nuevo al Reem Beladi Restaurant. Después fuimos a echar gasolina, a la única gasolinera que hay en Wadi Musa. Esta vez llenamos el tanque por 34JOD/41€. El resto de la tarde la pasamos descansando en el hotel y al atardecer volvimos a subir a la terraza. Esta vez, el dueño del hotel nos acompañó y nos invitó a cenar. El mismo nos cocinó allí unas patatas al horno y un plato típico jordano.
Día 8: Desierto de Wadi Rum
Este era otro día también muy esperado en nuestro viaje por libre a Jordania. Era nuestra primera vez en un desierto, e iba a ser nada más y nada menos que en el desierto de Wadi Rum.
Salimos sobre las 11:00 de Wadi Musa, y sobre las 12:30 ya estábamos en el centro de visitantes de Wadi Rum. La carretera es bastante buena y no había apenas tráfico. Eso sí, llena de restos de neumáticos por todos lados, y badenes de vez en cuando, que a veces ni están señalizados.
En el centro de visitantes nos estaba esperando el que iba a ser nuestro guía. La entrada al desierto está incluida en la Jordan Pass. Después de presentarnos, fuimos al parking que hay a mano derecha, justo en la entrada del pueblo de Wadi Rum y allí dejamos nuestro coche. Cargamos todas nuestras cosas en el jeep y fuimos directamente a la casa del dueño del campamento dónde nos íbamos a quedar.
Hablamos con él y le comentamos que queríamos contratar dos tours de cuatro horas cada uno y un almuerzo y dos cenas. Le pagamos todo allí mismo en efectivo y empezamos el primer tour por el desierto de Wadi Rum.
Este primer día vimos el manantial de agua Lawrence’s Spring, la duna de arena roja, el Cañón Khazali, Little Bridge, subimos al Um Frouth Rock Bridge y atravesamos el Abu Khashaba Canyon.
La verdad que este primer tour en 4×4 fue una pasada. No pensábamos empezar nada más llegar, pero fue todo sobre la marcha y alucinamos desde el primer momento. Los paisajes que se ven en el desierto de Wadi Rum son espectaculares.
Después nuestro guía nos dejó en nuestro campamento. Nosotros habíamos reservado el Beyond Wadi Rum Camp, pero el dueño nos cambió a otro que tenía que se llama Atlantis Rum Camp. Al principio no nos hizo gracia este cambio, porque la razón de haber reservado el otro campamento era que estaba muy cerca de Little Bridge y pensábamos ir nosotros andando por nuestra cuenta. Pero luego, vimos que este tampoco tiene mala ubicación, está justo a la entrada del desierto cerca del pueblo y podíamos ir andando a la duna de arena roja en 30 minutos. Además, la tienda tenía buenas vistas, así que al final nos gustó el cambio. Este primer día teníamos el campamento para nosotros solos.
Y si el día había empezado bien, acabó aún mejor. Después del tour, vimos el atardecer desde el campamento.
Cenamos al estilo tradicional (con las manos xD) un maqluba buenísimo que nos preparó la mujer del dueño y terminamos viendo uno de los cielos más estrellados que hemos visto nunca.
Día 9: Desierto de Wadi Rum
Aprovechamos la ubicación que tenía el campamento y nos despertamos muy pronto para ir andando por nuestra cuenta a la duna de arena roja y disfrutar del amanecer.
Hacia la duna salimos sobre las 7:00 y estuvimos allí hasta las 9:00, haciendo fotos y contemplando el paisaje. Para este día habíamos acordado hacer un tour de dos horas por la mañana y dos horas por la tarde.
Después de desayunar, empezamos el tour a las 10:00. En estas dos horas vimos los petroglifos de Alameleh, el Umm Rashid Canyon, la Mushroom Rock, e hicimos una parada para tomarnos un té con unos dulces que nos preparó nuestro guía.
En este tour nosotros disfrutamos más con los paisajes que íbamos viendo desde el 4×4, que con las paradas en sí. También nos pareció muy curioso ver como hay una zona del desierto dónde el color de la arena cambia, de un tono más rojizo a amarillo.
Durante las horas centrales del día decidimos quedarnos en el campamento, aunque en la tienda también hacia mucho calor. Sobre las 14:00 nos prepararon el almuerzo. Era parecido al desayuno, hummus, atún, y unas verduras con carne picada, habichuelas y tomate frito. La verdad que las cenas merecen mucho más la pena que los almuerzos.
Aprovechamos el rato que estuvimos allí antes de volver a hacer otro tour, para cargar los móviles y la cámara, hay un enchufe en la tienda y también hay más en el espacio común dónde se hacen las comidas.
Después, sobre las 17:00 volvimos a montarnos en el 4×4 y fuimos al Er Raqa Canyon, a las ruinas de la Lawrence’s House, a ver el Burdah Rock Bridge y a disfrutar del atardecer en un lugar diferente.
Esa noche tuvimos compañía en el campamento para cenar. Con nosotros estaban una familia jordana pero que vivía en Estados Unidos y había venido de visita. Nos prepararon para todos una barbacoa con verduras, pollo, patatas y arroz al estilo beduino, ellos la llaman zarb.
Después nos invitaron a té, mientras que disfrutábamos viendo las estrellas. Nosotros estuvimos con ellos, y luego fuimos a dar un paseo cerca del campamento para tumbarnos en la duna a seguir viendo ese espectáculo de cielo.
Día 10: Vuelta a Ammán
Al igual que el día anterior, decidimos levantarnos temprano y dar el último paseo por el desierto.
Después de desayunar, recogimos todas las cosas y el dueño nos invitó a ir a conocer a sus camellos y a probar su leche.
Después de bebernos un par de tés con él, nos llevaron de vuelta al parking dónde estaba nuestro coche y nos despedimos de ellos. Nosotros teníamos que volver a Ammán, y eso significaba que el viaje estaba acabando así que nos fuimos con mucha pena.
Hasta llegar a Ammán tuvimos que conducir unas 2h 30 minutos. Pero al igual que para venir al desierto desde Wadi Musa, la carretera era bastante buena.
Lo primero que hicimos al llegar a la capital, a parte de agobiarnos por el tráfico que había, fue hacernos una PCR y volver al hotel dónde habíamos estado el primer día. Hacía mucho calor, así que comimos en la habitación algo de picoteo que teníamos y no salimos hasta la tarde.
Sobre las 19:00 salimos y fuimos directos a probar un dulce típico que se llama Kanufa por 0,7JOD/0,8€ y a dar una vuelta por Rainbow Street, que esta vez si que estaba mucho más animada. A la vuelta, nos paramos también un rato en la plaza Hachemita que es la que hay frente al Teatro y estaba abarrotada de niños jugando. Y nos fuimos a dormir.
Día 11: últimas horas en Ammán y vuelta a casa
Este último día en Ammán, lo dedicamos a visitar la Ciudadela y el Teatro. Ambas entradas están incluidas en la Jordan Pass. Para aprovechar bien el día, fuimos a la Ciudadela muy temprano, sobre las 8:15 ya estábamos allí, tuvimos que esperar incluso a que abrieran, aunque se supone que abría a las 8:00. Estuvimos recorriéndola durante 1h 30minutos más o menos y luego volvimos a desayunar y a ducharnos al hotel.
Después guardamos todas las cosas en el coche, y nos fuimos al Teatro.
Para comer fuimos al Cafe Jafra. Es un poco caro pero la comida está buena. Nosotros pedimos cuatro refrescos (el lemon tea no me gustó mucho, pero el lemon mint estaba muy bueno), de entrantes pedimos kubbeh y cheese samboussak y de platos principales grilled chicken y chicken sagiiyh. Todo nos costó 31JOD/37€ aproximadamente, dejando algo de propina.
Después de comer, fuimos a coger el coche e hicimos una parada en la Mezquita King Abdullah I que está en una zona mucho más moderna Ammán. Aparcamos el coche en una esplanada de tierra que hay cerca y fuimos a la entrada. Legamos justo a la hora del rezo, así que tuvimos que esperar a que terminaran.
La entrada cuesta 2JOD/2,4€ por persona y las mujeres tenemos que ponernos una túnica para poder entrar.
Y aquí acabó nuestro viaje por este increíble país. Después de visitar la mezquita volvimos al aeropuerto a dejar el coche de alquiler. Ahora nos tocaba deshacer todo el camino que habíamos hecho a la ida.
Sin duda, ha sido un viaje que recomendamos a todo el mundo. Jordania es un país increíble con un montón de cosas que ver, así que te animamos a que lo visites.
Si vas a viajar a Jordania por libre, aquí te dejamos la guía de viaje, y nuestro presupuesto con todos los gastos detallados, por si te sirven de ayuda. Además, puedes echarle un vistazo a todos los posts que hemos escrito de todos los lugares que nosotros visitamos.
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